martes, 29 de octubre de 2013

Madre de todos (Texto breve desde el alma)

Con la mirada perdida en el cielo, en medio de esa inmensidad, me siento como una hormiga. El viento trae aroma de azahares y una leve brisa hace bailar mi pelo. Respiro hondo y digo: se que eres capaz de arrancar el árbol mas fuerte de raíz, gracias por acariciarme


Camino descalzo por la tierra, siento su energía, entiendo que de sus minerales y nutrientes también nace la vida. Me inclino como un creyente ante su dios y digo: con un simple movimiento puedes destruir la construcción mas grande, gracias por usar esa energía para dar vida a mi jardín



Vuelvo a mirar el cielo, percibo cierta humedad en el aire y desde lo infinito caen las primeras gotas. En un acto reflejo intento levantarme pero algo me retiene, es una paz conmovedora. Un olor a tierra mojada me recuerda a mi infancia jugando en el barro y me pregunto ¿Cuando dejé de ser niño? Me quedo en mi lugar, escucho el ruido de la lluvia, la siento caer sobre mi y veo como riega de vida todo a su paso. Mis lágrimas se funden en un espectáculo tan simple como hermoso y grito a los 4 puntos cardinales: se que puedes inundar nuestras ciudades y arrasar con todo lo que conocemos, gracias por esta bendición